Gracias a Lucero, la Tirana ya tiene un trono muy cool desde el cual puede observar sus dominios
Tirana satisfecha. Pero no nos podemos quejar, nos dio chance (poquito) de comer en la terraza de la Casa Lamm.
Fátima y su papá se detienen a probar el expreso del Café de la Selva. Aceptable.
Maru y Fátima en una mesa de calle. Por ahora la pediatra sólo nos da permiso de comer en exteriores.
Quizá no sea lo más cool pero sí lo más calientito que tiene para nuestros paseos de 7:30 de la mañana. Ambos madrugamos un poco para que Maru pueda dormir a sus anchas al menos una hora.
Ahora con su primer juguete. Lo aprieta para dormir. Muy ad hoc con su traje de paseo matutino.